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Consolidan el puente entre la agricultura y la salmonicultura

Consolidan el puente entre la agricultura y la salmonicultura

El Programa Tecnológico PTEC-INVA ha registrado una seguidilla de hitos que, la próxima semana, tendrá un nuevo capítulo en la región del Biobío.

La agroacuicultura sigue tomando forma en el sur de Chile. Durante este mes, el Salón Manuel Elgueta del Centro Regional de Investigación INIA Carillanca –ubicado en el km 10 del camino Cajón a Vilcún, en la región de La Araucanía– fue el escenario de la Jornada Técnica “Desafíos y Proyecciones del Cultivo de Lupino en La Araucanía”, organizada por el Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales Vegetales para la Acuicultura (PTEC-INVA), el cual es impulsado por la Corporación de Fomento de la Producción de Chile (Corfo), liderado por Salmones Antártica y cuyas entidades coejecutoras son –además del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y de Agrotop– la Universidad de Chile (UChile), la Universidad Católica de Temuco (UCT), el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA) y el laboratorio Veterinary Histopathology Center (VeHiCe).

La actividad, que después se trasladó a los campos experimentales de Carillanca y a la planta de Granotop –que es parte del grupo de Empresas Agrotop– en la comuna de Lautaro, confirmó algo que sus propios organizadores no esperaban con esta magnitud: el interés real del mundo agrícola por explorar el lupino como puente hacia la industria del salmón.

El director regional de Corfo La Araucanía, Henry Leal Bizama, fue categórico al cerrar la jornada: “Ha sido una instancia muy productiva, con una gran concurrencia de agricultores, de gremios, de la academia, universidades, del INIA, de Salmones Antártica y de representantes tanto de la Gobernanza como de los coejecutores de nuestro Programa Tecnológico PTEC-INVA. La región cuenta hoy con cerca de 17.000 hectáreas plantadas de lupino, un cultivo al que se busca darle valor agregado, que haya investigación, que haya tecnología, que haya conocimiento para que sea más productivo y más rentable“.

Para Henry Leal, el sentido último del Programa es claro: “Lo que queremos es que nuestros agricultores produzcan de buena calidad, que esto se favorezca y ojalá que sea un rubro que podamos cada día sacarle mayor rentabilidad para lograr bienestar para nuestros agricultores”. Y fue enfático respecto al valor de articular al Estado, la industria y la academia: “Si no hay conocimiento, si la academia no está involucrada, si no están los institutos de investigación, si no está el INIA, si no están las universidades, la verdad es que a la mesa le falta una pata”.

El director regional de Corfo también fue directo con el llamado a las y los agricultores de la región: “Aquí hay demanda, hay poder comprador, hay una industria que está demandando lupino, que son las salmonicultoras”, subrayando que la oportunidad pasa por “unir a los agricultores, a la academia, a las universidades, y a quien va a comprar”, con el objetivo de “asegurar mercado, asegurar un buen precio“.

En la misma línea, el director regional del INIA La Araucanía, Dr. Fernando Ortega Klose, calificó la jornada como “muy positiva”, destacando que, además de la alta convocatoria, hubo “mucho interés de los productores” y que “al cierre de la jornada hubo un interesante debate, y eso demuestra el interés de ellos”. A su juicio, el encuentro dejó en evidencia “un muy buen potencial de la región de La Araucanía para producir alimentos para la industria salmonicultora”.

Casi cinco años de trabajo científico detrás de la jornada

Consultado por el rol que le ha cabido al INIA durante los casi cinco años de ejecución del PTEC-INVA, el Dr. Ortega fue enfático: “Es un programa tremendamente potente”, gracias a la interacción de instituciones de investigación como el INIA, la Universidad de Chile, la Universidad Católica de Temuco y la industria salmonicultora, trabajando “en forma articulada”, lo que “ha permitido abordar las temáticas de forma muy integrada y muy potente”.

El director regional detalló también que el INIA estuvo a cargo, durante los dos años y medio iniciales del Programa, de generar información sobre el comportamiento agronómico y la calidad de distintas alternativas de cultivos. Esta base científica, generada “mediante ensayos de investigación y de validación“, es la que hoy permite “enfrentar la parte de difusión de resultados y de plena articulación con los productores, con la industria, con el objeto de ir armando y fortaleciendo la cadena productiva”.

Sobre el llamado final a las y los agricultores, el Dr. Ortega fue claro respecto a la condición que debe cumplirse para que el cultivo despegue: “Eso requiere que haya un poder comprador potente, y que ese poder comprador esté plenamente articulado con los productores”.

De la historia del lupino a su industrialización

El programa de la Jornada Técnica reunió miradas complementarias sobre el cultivo. Erik von Baer, de Semillas Baer / Campex Baer / Avelup, repasó la historia del lupino en Chile: desde su llegada como abono verde para viñas a comienzos del siglo XX, pasando por la introducción de las variedades dulces desde Alemania en 1949, hasta el trabajo de mejoramiento genético que ha permitido desarrollar variedades como Rumbo Baer y Multolupa.

Von Baer explicó, además, el rol clave del lupino como fijador de nitrógeno y liberador de fósforo para el suelo, y planteó que el futuro del cultivo está ligado al potencial nutricional de la γ-conglutina presente en sus semillas.

Por parte de Salmones Antártica, la exposición estuvo a cargo de la jefa de Control de Calidad, Maribel Moraga, quien situó al lupino dentro del panorama de una industria que produce más de un millón de toneladas anuales de alimento para salmónidos, y que enfrenta una demanda creciente por ingredientes vegetales funcionales que reemplacen parte de la harina y el aceite de pescado, en línea con certificaciones como el Aquaculture Stewardship Council (ASC) y las Mejores Prácticas Acuícolas (BAP, por su sigla en inglés).

La representante del Grupo Nissui –que hoy, además de Salmones Antártica, controla a Yadran– detalló los parámetros de calidad que exigen para incorporar lupino a sus dietas –proteína, humedad, ausencia de contaminantes y, especialmente, bajo nivel de alcaloides–, considerando este último factor como “uno de los principales riesgos nutricionales a controlar”, aunque acotó que el riesgo para los salmónidos “es bajo cuando se emplean variedades dulces y materias primas controladas”.

Ricardo Anríquez, Product Manager de Lupino y otras Leguminosas de Empresas Agrotop, entregó la mirada industrial: explicó que el lupino dulce producido en Chile se orienta tantoal consumo humano como a la alimentación animal –salmonicultura, lecherías y avicultura–, y presentó los cuatro formatos industriales derivados del grano: lupino seleccionado, grits, harina y lupino laminado.

Anríquez compartió también cifras del comportamiento exportador del rubro entre 2022 y 2025, con un promedio de 11,69 millones de kilos exportados al año, de los cuales cerca de un 33% corresponde a lupino dulce. Su conclusión fue clara: existe un interés real y la posibilidad concreta de duplicar la producción de lupino dulce en el corto plazo, gracias a la incorporación de nueva genética y mejores manejos agronómicos.

Finalmente, Juan Carlos García Diez, ingeniero agrónomo y profesor ad honorem de la Universidad de La Frontera (UFRO), mostró los avances del cultivo en la región, con datos de superficie sembrada, manejo de herbicidas y control de enfermedades, además de los desafíos pendientes: “Mejorar la zonificación de variedades, avanzar en rotaciones adecuadas y profundizar en la respuesta del lupino a nutrientes como boro, zinc y magnesio”, precisó.

Visita a la planta de Granotop

Tras las exposiciones, la delegación se trasladó hasta el Parque Industrial de Lautaro, también en la región de La Araucanía, donde Granotop opera su planta de procesamiento de lupino dulce (Lupinus albus). El recorrido permitió a agricultoras, agricultores y representantes institucionales conocer de primera mano una infraestructura con capacidad de guarda para 12.500 toneladas y un procesamiento de grits de hasta 600 toneladas mensuales (un turno), además de los estrictos criterios de calidad que exige la industria a la semilla que ingresa a proceso –bajo nivel de alcaloides, cumplimiento de las exigencias del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y desinfección previa–.

La visita a Agrotop cerró así el círculo de la jornada: de la investigación agronómica presentada en Carillanca, a la industrialización concreta que transforma el grano en un insumo listo para las dietas de salmones, truchas, ganado lechero y aves.

Un vínculo que se viene construyendo hace meses

La Jornada Técnica del Lupino no es un hecho aislado. A fines de junio, representantes de la Corfo, de la Sociedad Agrícola de Biobío A. G. (Socabio), de Codesser y de Salmones Antártica ya se habían reunido en la Planta de Alimento “Coreo”, en Los Ángeles, en el marco de la misma Hoja de Ruta del PTEC-INVA.

En esa ocasión, la coordinadora general del Programa Tecnológico, Julieta Henríquez Caamaño, expresó: “Cada reunión como esta nos permite reforzar algo que para el PTEC-INVA ha sido esencial desde el primer día: que la relación entre la agricultura y la acuicultura no se sostiene solo con investigación técnica, sino también con instancias de coordinación permanente entre las instituciones y las personas que hacen posible este vínculo. Contar con Corfo, con Socabio, con Codesser y con el equipo de Salmones Antártica en la misma mesa es exactamente el tipo de articulación que el Programa ha buscado construir“.

Por su parte, el gerente del Programa, Dr. Daniel Nieto Díaz-Muñoz, remarcó que ese tipo de encuentros busca asegurar que el vínculo construido entre la agricultura y la acuicultura durante estos casi cinco años “siga vivo” más allá del cierre formal del PTEC-INVA, y que la articulación entre la Corfo, los gremios, las instituciones regionales y la empresa “llegó para quedarse”.

“Que agricultores de La Araucanía y del Biobío, y también de otras regiones de la macrozona sur-austral, demuestren su real interés por impulsar el cultivo de lupino confirma que este vínculo entre el campo y la acuicultura ya no es una posibilidad teórica, sino una oportunidad productiva concreta. El desafío que viene es que ese interés se traduzca en superficie plantada y en contratos estables con la industria”, enfatizó el Dr. Nieto.

Lo que viene

El impulso generado por el PTEC-INVA no se detiene. La próxima semana, específicamente el miércoles 26 de agosto, se realizará en el recinto de Socabio, en Los Ángeles, el “Encuentro de Vinculación y Negocios Agrícola – Salmonicultor: Reconversión Productiva e Integración para el Desarrollo Regional”, organizado por Corfo Biobío, Codesser, Salmones Antártica, Socabio y la Federación Nacional de Remolacheros de Chile (Fenare).

Este nuevo encuentro nace de un contexto de urgencia para el sector agrícola de la zona centro-sur: el reciente cierre de la planta comercializadora y el poder comprador de Empresas Iansa desató una crisis entre los productores de remolacha de las regiones del Maule, Ñuble y Biobío, dejando a cientos de agricultores y agricultoras sin un canal seguro de comercialización y con sus operaciones total o parcialmente paralizadas. Frente a esa contingencia, Corfo Biobío articuló una alianza con Salmones Antártica, la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A. G. (SalmonChile), Codesser y Socabio para impulsar un modelo sostenible de reconversión productiva en el corto plazo.

El programa del encuentro contempla, entre otras actividades, una presentación técnica sobre los requerimientos de insumos para dietas acuícolas a cargo de Salmones Antártica; una exposición sobre tipologías y variedades vegetales idóneas para alimento acuícola, a cargo de la investigadora del INIA Carillanca y representante para el PTEC-INVA, Dra. Claudia Osorio Ulloa; una mirada desde SalmonChile sobre la integración de la industria salmonicultora con la agricultura nacional; y un panel de expertas y expertos sobre los desafíos y oportunidades para la reconversión agrícola de la macrozona centro-sur. La actividad cerrará con una nueva visita a la Planta de Alimento “Coreo” de Salmones Antártica, esta vez junto a un grupo selecto de remolacheros de la zona.

Se trata, en definitiva, de la misma lógica que ya se puso a prueba en La Araucanía con el lupino: usar las alianzas y plataformas de vinculación que el PTEC-INVA ha ido construyendo durante estos casi cinco años para que la demanda de la industria salmonicultora se transforme en una oportunidad concreta de reconversión productiva para la agricultura del sur-austral de Chile, ahora también para los productores remolacheros golpeados por el cierre de Iansa.

Una tercera industria que sigue tomando forma

Entre la Jornada Técnica del Lupino en Carillanca, la visita a la planta de Agrotop en Lautaro, el encuentro de junio en la Planta “Coreo” y la próxima cita en Los Ángeles, un mismo hilo conductor atraviesa estos hitos: la construcción, paso a paso, de una tercera industria que nace del vínculo entre la agricultura y la acuicultura de la macrozona sur-austral de Chile.

Con el PTEC-INVA acercándose a su cierre formal, la tarea que queda por delante –tal como lo plantearon tanto Henry Leal como el Dr. Ortega, Julieta Henríquez y el Dr. Nieto– es que ese vínculo, sostenido hasta ahora por la articulación entre el Estado, los privados y la academia, siga consolidándose de forma autónoma una vez que el Programa concluya.

*Créditos de fotos: PTEC-INVA.